Y es que después de un partido como el de ayer, se debería hablar de sólo fútbol, pero desgraciadamente no se puede hacer.
No podemos dejar pasar por alto ciertas actitudes. Tenemos que denunciar los malos comportamientos que se salen de lo deportivo incitando al odio e incluso llegando a la violencia.
Ayer, 25 de noviembre, tuvo lugar el tercer derbi de la historia que enfrentaba a Unionistas CF y Salamanca CF UDS.
La llegada de la afición visitante al recinto deportivo ya dejó cánticos nada respetuosos que, desde luego, no representan a ambos bandos al completo.
Pero quiero ir más allá, y no solo quedarme en el ámbito local.
Cómo ya sabéis, o no, en este fin de semana ya había fecha y hora para el Superclásico de la Copa Libertadores: los dos titanes del fútbol argentino, River Plate vs. Boca Juniors. Y digo había no solo porque sea lunes y el partido fuese el sábado, sino porque no se pudo jugar. Aquí volvemos al meollo del asunto: no se disputó el partido por altercados entre aficiones que llegaron a increpar el bus del equipo visitante, causando que el capitán de Boca, Pablo Pérez, tuviera que ser trasladado al hospital por una herida en el ojo. Pero ese no fue el único conflicto. El evento además, nos dejó imágenes lamentables como la de una madre pegando con cinta aislante bengalas a su hija pequeña.
Ambos clubs decidieron posponer el encuentro al domingo, aunque finalmente tampoco se jugó, quedando en el aire una final que por el momento no parece tener fin.
Os preguntaréis a dónde quiero llegar con todo esto. Pues bien, como dije al comienzo del texto solo se debería hablar de fútbol, pero cada vez lo tenemos más difícil, o mejor dicho, nos lo ponen más difícil. Es un tema delicado, y las redes sociales, de nuevo, no ayudan.
¿La evolución del fútbol? Está en tus manos. Está en el respeto, en la educación. Está en el campo, pero también en la grada.
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